La inercia de los elefantes en las grandes empresas


Cada tipo de empresa tiene sus características propias dependiendo del tamaño. Luis Puchol en El libro para conseguir un trabajo mejor, las describe con gran habilidad.

Las pequeñas empresas familiares tienen la ventaja de la familiariedad, pero la desventaja de estar circunscritas a una familia con lo lleva consigo, como problemas de sucesión, discusiones, etc.

Las pequeñas empresas poseen una gran flexibilidad y cercanía de trato, pero falta planificación y a veces se exige demasiado de los empleados.

Las empresas medianas son ideales para los individualistas e innovadores, ya que no se ven limitados por la inercia de las grandes empresas y no se les exige tanto compromiso como en las empresas pequeñas y familiares, siendo consideradas por algunos especialistas como las empresas ideales.

Dentro de las grandes empresas distinguiríamos las empresas públicas o administración pública y las grandes empresas privadas. Las dos se caracterizan por una gran inercia y rigidez.

Las empresas y administraciones públicas se caracterizan por una carrera de ascensos lenta y frecuentemente poco valorada, mentalidad burocrática, politización de los puestos y baja productividad.

Las grandes empresas privadas proporcionan solidez para hacerse notar, en fama y currículo, pero también son despersonalizadas y burocráticas. No suelen valorar a los funcionarios y personal de las empresas públicas, sin embargo, no son tan distintas a ellas, sobre todo en burocracia y despersonalización.

Ambas son muy reticentes a los cambios y creen que lo que funcionó en un momento va a funcionar por los siglos de los siglos; la innovación y la creatividad, aunque hay excepciones, generalmente no son valoradas; y se espera del empleado, encadenado un horario poco modificable, que cumpla los procedimientos sin saltarse una coma.

Se cuenta que en la Marina Real británica, a uno de los guardiamarinas se le ocurrió preguntar cual era el misterio del número π (pi) que tanto aparecía, a lo que uno de los oficiales secamente le contestó: no estamos aquí para discutir la sabiduría del Almirantazgo. La anécdota corrió de boca en boca, para que a nadie se le ocurriese preguntar... por lo que no debía.

Así es. El método establecido es algo que no se discute en las grandes empresas. En las pequeñas tampoco, sin embargo estas sí admiten algo más de debate y de modificación de aspectos puntuales.

En las pequeñas empresas, cuando ocurre algo que se deba saber, se habla de ello sin más. En las grandes, se realiza sobre la cuestión un detallado informe.

Podíamos comparar a las pequeñas empresas con una gacela: ágil, pero vulnerable, y a las grandes empresas, con un elefante, poderoso, pero con una gran inercia y al que le cuesta mucho salirse del camino trazado.

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