¿Puede el PSOE seguir el mismo destino que la extinta UCD?

Papeletas electorales

Hace algo más de año y medio, cuando el Partido Popular sufría una drástica caída en la popularidad e intención de voto, nos hicimos la siguiente pregunta: ¿Puede el Partido Popular seguir el mismo destino que la extinta UCD? Hoy, cuando el PSOE, el partido socialista, ha sufrido en las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 el peor resultado electoral de su historia, nos preguntamos si puede seguir el destino de la extinta UCD.

En el anterior análisis, la desaparición de la UCD vino motivada por su heterogeneidad, su desunión y la pérdida de votos a ambos lados del espectro político. Concluyendo que un hundimiento del Partido Popular similar al de la extinta UCD no era previsible que ocurriese, sin embargo, tal y como ha sucedido, sí era probable un cambio del escenario político, para el Partido Popular.

En el caso del Partido Socialista, el análisis se hace más complejo, ya que además de las causas que provocaron la ruina de la UCD, hay que añadir la difícil situación en la que actualmente se encuentra, cuando ninguna de las formaciones políticas ha obtenido una mayoría suficiente para formar gobierno.


En el PSOE se están dando las características que hundieron a la UCD

En el partido socialista, como en el Partido Popular y prácticamente cualquier partido, existen distintas familias, tendencias y banderías. Pero la brecha que se está abriendo en el mismo es de signo territorial, más que de signo político de más izquierda o menos izquierda, ya por fragmentación geográfica (el PSOE es una organización política de carácter federal estructurado en Partidos o Federaciones de Nacionalidad o Región) o por contemplar o no el derecho de autodeterminación, ahora llamado derecho a decidir, término que no se contempla en el derecho internacional. No piensan igual, en este sentido, los socialistas andaluces que los socialistas catalanes.

Las rivalidades existentes, palpables en la divergencia de las posturas de Susana Díaz y Pedro Sánchez, no eran incontrolables, sin embargo, tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015, sí pueden llegar a serlo.

Por otro lado, los votantes más izquierdistas del PSOE y otros decepcionados por la escasa sensibilidad social del programa de Pedro Sánchez (aparece como más importante el IVA cultural, la revisión del concordato con la Iglesia o la asignatura de religión que la asistencia social) han optado por votar a Podemos, que ha ocasionado una fuerte sangría de votos al partido socialista.

Otros votantes del PSOE, disconformes con la indefinición sobre el modelo territorial de España, aunque en menor proporción que los anteriores, han optado por conceder sus votos a Ciudadanos.

Por estas razones, ¿puede ocurrirle al PSOE lo mismo que a la UCD? Ni mucho menos, ya que ni su división, ni su diversidad, ni sus pérdidas de votos son insalvables.

Pero en su horizonte, tras las últimas elecciones, aparece un panorama muy sombrío.


La difícil situación actual

Desde el punto de vista exclusivamente de los datos, la gestión de Pedro Sánchez ha sido para su partido más que nefasta.

Si analizamos los datos de las últimas tres elecciones (europeas, municipales y autonómicas, y generales), debemos hacerlo en términos comparables, en este caso, al no serlo en términos de puestos, escaños, etc., lo haremos por porcentaje del total.

Evolución del porcentaje de voto del PSOE en las elecciones 2011-2015
Evolución del porcentaje de voto del PSOE en las elecciones 2011-2015

Haciendo un poco de memoria, las elecciones generales de 2011, tras el brutal impacto de la crisis y los recortes sociales de Zapatero (bajada de sueldos a funcionarios, congelación de las pensiones, reforma constitucional pro deudores, etc.) fueron catastróficas para el PSOE, obteniendo un pésimo resultado y dimitiendo por ello su Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Descabalgado, sin cabeza, y con el agrio recuerdo de Zapatero, el PSOE obtuvo en las elecciones europeas de 2014 un pésimo resultado. Sorprende la irrupción de un joven partido, Podemos, que promete acabar con el bipartadismo PP-PSOE, denominando como "casta" a sus beneficiarios.

En las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015, el PSOE logra recuperarse, sin llegar a obtener en todo caso el porcentaje obtenido por Rubalcaba. Entonces, el partido socialista realiza una política de pactos con Podemos, obteniendo Podemos las alcaldías de Madrid, Barcelona, Cádiz, etc. y el PSOE los ayuntamientos de Valencia, Valladolid, etc., así como el gobierno de las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Extremadura, Comunidad Valenciana, Asturias, etc.

Meses antes, el Secretario General del PSOE había repetido por activa y por pasiva que no iba a negociar con Podemos.


Llegadas las elecciones generales de 2015, el PSOE obtiene un pésimo resultado que contrasta con la fuerte remontada, a pesar de las encuestas de Podemos. El PSOE ha perdido votos por el ascenso de Podemos, sobre todo en las ciudades y comunidades donde tenían pactos. Por lo que pactar con Podemos, ha sido negativo en resultados electorales para el partido socialista.

Pero, ¿tenía otra opción? Así como en las elecciones generales, ha sido un pacto no escrito que gobierne la lista más votada, no ocurre lo mismo en municipales y autonómicas. La posición del PSOE no era ciertamente fácil, ya que si dejaba gobernar al Partido Popular perdería una infinidad de votos de personas que lo habían votado con el propósito de desalojarlo de alcaldías y comunidades autónomas. Pero el apoyo, en muchos casos incondicional o con pocas condiciones a Podemos ha servido para afianzar a esta fuerza política y avanzar a su costa.

¿El fin del bipartidimo? Analizando los datos de las elecciones generales en España desde 1977, se puede comprobar, sin llegar en ningún caso a concluir ninguna correlación lineal, pues esta no existe, que la tendencia del PP, con fuertes oscilaciones, es más o menos estable, mientras que la tendencia del PSOE es claramente a la baja.

Número de diputados del PP y del PSOE 1977-2015
Número de diputados del PP y del PSOE 1977-2015
(Se toman del PP los de la antigua Alianza Popular, antes de 1989)

Además de las causas antes citadas, hay que añadir, ya que así lo dicen muchos ex votantes del PSOE, a través de relaciones personales, o en comentarios en medios digitales o redes sociales, que se cansaron del oportunismo político del PSOE, de pactar con quien sea con tal de tocar poder (sic).

La formación política que siempre aspira a estar supeditada a otras, termina desplazando sus votos hacia las otra formaciones, como ha ocurrido recientemente con el franco declive de Convergencia Democrática de Catalunya.

Tras los resultados de las elecciones generales de 2015, Pedro Sánchez está decidido a formar un gobierno de izquierdas. Sin embargo, su propio partido le ha impuesto una condición: no puede permitir ningún referéndum de autodeterminación. Por otro lado, para Podemos éste es uno de sus puntos clave en su programa y ya ha declarado que no va a renunciar a ello. Además sería muy difícil que pudiera hacerlo, ya que necesita el voto de las formaciones que forman parte de sus diputados, algunas de ellas con un compromiso claro en este aspecto.

Y a todo ello hay que añadir que los votos de PSOE + Podemos + Izquierda Unidad no alcanzarían la mayoría absoluta, necesitando entonces el apoyo de formaciones independentistas. Algo imposible y de llevarse a cabo, se formaría un gobierno muy inestable.

Pedro Sánchez está ya amortizado, pero no quiere abandonar el cargo de Secretario General y quiere, si es posible, llegar a Presidente de Gobierno. Se está jugando su supervivencia como líder de los socialistas.

Me comentaba un ex alto cargo del PSOE durante la etapa de Felipe González que la situación interna del partido es actualmente muy, muy difícil.


¿Qué puede pasar?

No es un secreto que el momento actual es un momento delicado para el PSOE, ya que se juega su futuro político.

A tenor de ciertas encuestas que aparecen en algunos medios de comunicación, la mayoría de los españoles quieren que gobierne una colación de PP + PSOE + Ciudadanos. El PSOE ya ha adelantado que va a votar en contra de esta coalición. Teme acabar como el PASOK griego. De ser ciertas estas encuestas, la pérdida de votos está garantizada.

Pero si encabeza una coalición de izquierdas y resulta un gobierno de difícil consenso, quedará como un gran ejercicio de oportunismo político y sus votantes no se lo perdonarían. Por otro lado, y no es poco probable, y a esta situación está expuesto cualquier partido que gobierne, un desafío al estado por parte de los independentistas catalanes, un deterioro de la economía mundial (China está dando algún susto), un alza de los precios del petróleo o un conflicto armado a gran escala en Oriente Medio, sería nefasto para la economía española y sería asociado, independientemente de la responsabilidad, con el gobierno de turno.

Por otro lado, la ronda de contactos con las demás fuerzas políticas de izquierda está haciendo aparecer a Pedro Sánchez como un arribista, dadas sus escasas posibilidades de éxito. Aunque Pedro Sánchez también busca aparecer como una persona que no se rinde buscando un debate de investidura, pero esto le puede pasar factura por su parecer una persona de mucha imagen, pero escasa credibilidad.

¿Tiene el partido socialista que salir de esta situación forzosamente perjudicado? No necesariamente.

Podría dejar gobernar al Partido Popular o a una hipotética coalición PP + Ciudadanos. Pero no lo haría a título gratuito, sino pactando previamente la retirada de leyes polémicas e impopulares, como la reforma laboral, la ley mordaza o acabar de una vez con el tema del estúpido canon AEDE. Y mientras tanto permanecer en la oposición, ejerciendo una labor como tal, aunque ejerciendo un apoyo constructivo en temas que exijan reforma y consenso. La legislación necesitaría para aprobarse un amplio consenso y el probable desgaste llevaría unas elecciones anticipadas dentro de 2-3 años.

Entonces, el PSOE aparecería como 1) democrático, dejando gobernar a la lista más votada, 2) elemento de estabilización, ya que en momentos difíciles, supo arrimar el hombro, y 3) defensor de sus causas y con resultados, ya que se atribuiría la retirada de leyes antisociales e impopulares. Y podría afirmar que miró por el país, por sus votantes y por los trabajadores.

Pero esto jamás se producirá: es pura política ficción. Más que derogar las leyes antisociales, al PSOE a la dirección del PSOE (que no a las bases) le preocupa más el IVA cultural, la asignatura de religión y o la revisión del Concordato con la Iglesia, que los problemas de los trabajadores. Y  por otra parte, con los barones del PSOE deseosos de la cabeza de Pedro Sánchez, éste se va a defender con uñas y dientes.

Quien haya militado en un partido ya sabrá que en España es más importante en política, no el país, ni los votantes, ni las bases, sino el cargo y la fidelidad al partido y a los apoyos que se tenga tenga. Y cuando existe corrupción por medio, esto se multiplica exponencialemente.

¿Demostrarán nuestros políticos tener altura de miras, y mirar más por el país y los ciudadanos, que por sus intereses? ¿nos podremos sentir orgullosos los españoles de tener una democracia madura? Ojalá sea así, pero sinceramente, hoy por hoy, yo no lo veo.

Jaime Arroyo


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